El gran teatro de la vida se compone de actores y público

Nosotros somos seres sociales en un gran escenario. Los otros son los que dan sentido a todo lo que hacemos. El gran teatro de la vida tiene miles de personajes actuando, a la vez, como actores y público al mismo tiempo. Sin el otro no hay función, sólo existe el vacío. Somos animales sociales que tenemos capacidad de organizarnos y relacionarnos. Cuanto más habilidades tengamos en el momento de comunicarnos, más fácil será adaptarnos en un mundo cambiante y lleno de dificultades como en el que vivimos. Así pues, como se adaptan aquellas personas cuyo problema es precisamente su dificultad para interpretar algo?

Quien padece un trastorno mental también puede aprender a interpretar en esta vida. Pero es verdad que tiene doble trabajo. Por un lado, los personajes están desdibujados y se sobreponen. A menudo escapan a todo control. Es por ello que el teatro les ayuda a definirlos y probar de interpretarlos. Pero para poder desarrollar artes escénicas necesitamos público. Sin espectadores no hay posibilidad de teatro. Aquí entra el segundo trabajo. Hay que encontrar otro. La vida es un teatro donde el espectador da sentido al trabajo de los actores y al revés. Uno no es nada sin el otro. Aislar la persona con trastorno mental, privándole de público, es amputarle unas alas que comenzaban a nacer. Para ir bien, debe participar del teatro de la vida.